Para cerrar el segundo trimestre, el alumnado de 4º de ESO ha vivido una jornada muy especial fuera del aula, en un entorno maravilloso: el Castillo de Santa Bárbara.
Situado en lo alto del monte Benacantil y dominando la ciudad de Alicante, este emblemático enclave fue el escenario perfecto para aunar aprendizaje y convivencia. La excursión, organizada por el equipo de tutores, tenía como objetivo acercar al alumnado al patrimonio histórico de su entorno de una forma vivencial, al tiempo que se reforzaban los lazos entre compañeros y profesores.
Durante la visita, los estudiantes pudieron recorrer las distintas dependencias del castillo y conocer su evolución a lo largo del tiempo. Aunque el aspecto actual de la fortaleza corresponde en gran medida a épocas medievales y modernas, sus orígenes se remontan a la etapa islámica (siglos IX-X), cuando se levantó una primera alcazaba aprovechando la posición estratégica del monte. Tras la conquista cristiana en 1248 por parte de Alfonso X el Sabio, el castillo pasó a formar parte de la Corona de Castilla, siendo ampliado y reforzado en los siglos posteriores.
Uno de los episodios más destacados de su historia tuvo lugar en 1296, cuando el castillo fue tomado por las tropas de Jaime II de Aragón, incorporándose definitivamente al Reino de Valencia. A lo largo de la Edad Media y Moderna, la fortaleza desempeñó un papel clave en la defensa del litoral frente a ataques enemigos y piratas.
El castillo también fue escenario de conflictos más recientes. Durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), sufrió importantes daños, y en el siglo XIX volvió a ser utilizado con fines militares durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas.
La estructura actual del castillo se organiza en tres recintos bien diferenciados: la Torreta o parte más alta (de origen más antiguo), el recinto intermedio (de época medieval) y el recinto inferior (más moderno, de los siglos XVI-XVIII), reflejando así las distintas fases constructivas de la fortaleza.
Más allá del aprendizaje histórico, la jornada estuvo marcada por un excelente ambiente de convivencia. El tiempo compartido fuera del aula favoreció el diálogo, la cooperación y el fortalecimiento de vínculos, aspectos fundamentales en esta etapa educativa. Risas, paseos y momentos de descanso con vistas al mar convirtieron la excursión en una experiencia inolvidable para todos.
Este tipo de actividades reflejan el compromiso de nuestro centro con una educación integral, en la que el conocimiento se construye también a través de la experiencia y el contacto directo con la realidad. Sin duda, una forma magnífica de despedir el trimestre y seguir fomentando en nuestro alumnado el interés por la historia, el respeto por el patrimonio y el valor de la convivencia.
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