El pasado 30 de enero, nuestra comunidad educativa se llenó de alegría para celebrar la festividad de San Juan Bosco, patrono de nuestro Oratorio Festivo y figura clave de la educación de niños y jóvenes.
La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia, un momento de encuentro y oración en el que alumnos, profesores y familias recordamos la figura de Don Bosco, su profunda fe y su entrega total a los jóvenes, especialmente a los más necesitados.
Recordemos que San Juan Bosco fue un sacerdote italiano que dedicó su vida a la educación y acompañamiento de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. En la ciudad de Turín, en pleno siglo XIX, creó el Oratorio de Valdocco, un espacio abierto donde los jóvenes encontraban acogida, formación, alegría y esperanza. Allí, Don Bosco puso en práctica su conocido Sistema Preventivo, basado en la razón, la religión y el amor, convencido de que educar es una tarea que se realiza desde la cercanía, la confianza y la alegría compartida.
El Oratorio de Turín no era solo un lugar de juegos, sino un verdadero hogar donde los jóvenes se sentían queridos, escuchados y acompañados en su crecimiento personal, académico y espiritual. Este espíritu sigue vivo hoy en nuestros oratorios y centros educativos, que continúan siendo espacios de encuentro, educación integral y convivencia.
Tras la celebración litúrgica, continuamos la jornada con una programación de actividades lúdicas y deportivas organizadas por etapas, pensadas para fomentar la convivencia, el compañerismo y el disfrute compartido, tal y como hacía Don Bosco con los jóvenes de su oratorio.
En Educación Infantil los más pequeños del colegio descubrieron, con divertidas actividades, la figura de Don Bosco. En Educación Primaria, los alumnos participaron con entusiasmo en las ya tradicionales Boscoolimpiadas, una propuesta dinámica y divertida que combina juegos, retos cooperativos y actividades deportivas, siempre desde el espíritu salesiano del “juego que educa”. Y, por su parte, el alumnado de Educación Secundaria disfrutó de actividades deportivas como pádel y fútbol, donde no faltaron el esfuerzo, el trabajo en equipo y el respeto, valores fundamentales de nuestro ideario.
La celebración de San Juan Bosco es, un año más, una oportunidad para recordar su legado educativo, reforzar los valores que nos definen como comunidad y seguir haciendo realidad su sueño: formar buenos cristianos y honrados ciudadanos desde la alegría y la cercanía.
Gracias a todos los que han hecho posible esta jornada tan especial.
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