Terminar la etapa de Educación Secundaria Obligatoria es un momento de profunda trascendencia para nuestro alumnado. Tras trece años de crecimiento humano y espiritual en las aulas del Colegio Diocesano Oratorio Festivo, nuestros jóvenes han puesto el broche de oro a este camino con un viaje de fin de curso inolvidable.
Acompañados por sus tutores, José María Caballero y Patricia Cutillas, y con la guía pastoral de nuestro director titular, Don Eduardo Lorenzo, esta experiencia no ha sido solo un tiempo de ocio, sino una hermosa oportunidad para convivir y crear, aún más si cabe, grandes lazos de unión y fraternidad.
El primer destino del viaje fue PortAventura, donde disfrutaron al máximo de todas las atracciones y espectáculos. Posteriormente, la ruta prosiguió hacia la histórica ciudad de Zaragoza, allí, además de enriquecerse con una visita histórica guiada, el grupo celebró una emotiva Santa Misa en la Basílica del Pilar, poniendo bajo el manto de la Virgen María el futuro de estos jóvenes que pronto emprenderán nuevos rumbos académicos y personales.
El itinerario continuó ascendiendo hacia la ciudad de Jaca y los imponentes Pirineos, en este entorno, los alumnos participaron en diversas actividades de multiaventura. Ha sido un auténtico regalo observar como este viaje se convertía en el marco perfecto para consolidar una unión maravillosa entre el alumnado y sus profesores, un reflejo vivo del modelo de acompañamiento que caracteriza a nuestro colegio. Lo más destacable de estos días ha sido, sin duda, el excelente compromiso, la madurez y el comportamiento ejemplar de todos los alumnos. La sintonía, el respeto y el cariño mutuo entre profesores, dirección y estudiantes han manifestado que el Oratorio Festivo es, ante todo, una gran familia. Nos despedimos de esta etapa con el corazón lleno de gratitud, pidiendo al Señor y a San Juan Bosco que sigan guiando los pasos de esta maravillosa promoción en todo lo que está por venir.
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